Estudiaban Economía en la Universidad Complutense. Corrían los años ochenta. Inés, Ana y Toni formaban un triángulo de amistad. Era obvio que a ambas les gustaba Toni, un chico inteligente, dispuesto y muy atractivo. Eso hizo que las amigas, comenzaran a rivalizar casi sin darse cuenta por el amor de Toni. Y eso creó entre ellas, un muro de incomprensión, al punto de que les hizo perder la amistad. Finalmente fue Inés la que se casó con Toni, mientras Ana sencillamente decidió desaparecer.

Habían pasado treinta y tres años desde entonces y apenas se habían visto en tres o cuatro ocasiones.

Fue en el funeral de Toni, donde coincidieron por última vez y de nuevo afloraron las tensiones,

Cuando Ana se acercó a Inés y tras los saludos de rigor, la respuesta de ésta fue contundente…

-Eres una cobarde Ana, nunca luchaste con decisión por el amor de Toni

– ¿Cómo que no luché? -contestó Ana- Precisamente decidí desaparecer y dejarte la vía libre a ti. No puedo entender cómo pasados más de treinta años, sigues enfadada conmigo. ¿cómo puedes llamarme cobarde?

-Perdona Ana -dijo Inés compungida- tal vez no me he explicado bien, pero si verdaderamente hubieras luchado más por Toni, quizás habrías podido casarte con él y yo me hubiera librado del suplicio de vida que he tenido a su lado.