Los gritos se oían en todo el recinto. Cuando el señor Mancini se enfadaba, procuraba que todos le oyeran como prueba de que era él y nadie más, quién ponía orden en el circo.

-¿Cómo que no quieres hacer el número Giulia? ¿sabes lo que eso significa?

-No puedo señor Mancini, no confío en Luca, es un cerdo, un salido, un asqueroso, que se ha liado con Natasha, la domadora rusa de caballos (dijo con retintín), ja… valiente profesional del circo. Yo me juego la vida a diario, pero no voy a consentir que mi vida dependa de este malnacido…

-Giulia, ¿estás segura de que no quieres recapacitar y darle otra oportunidad?, es un excelente trapecista.

-Lo siento señor Mancini, no puedo confiar en él, me ha traicionado, es un hijo de…

-Y ¿crees que habría que darle su merecido? -preguntó sorpresivamente Mancini, bajando el tono de su voz-

Giulia, abrió los ojos como platos…

-Señor Mancini, nada me gustaría más que nos dejara, es un cretino, no tiene espacio en este circo, que se vaya bien lejos.

-Bien, déjame que lo piense, de momento hoy harás el número con Adriano, ¿te parece bien?

-Si señor Mancini. Muchas gracias por preocuparse por mí.

Tres días después cuando Luca se ejercitaba con el trapecio, uno de los enganches cedió de manera inesperada y Luca cayó bruscamente al suelo. Trasladado al hospital, las lesiones resultaron ser bastante serias, si bien su vida no corría peligro.

Al día siguiente, Giulia entró en la caravana de Mancini, hecha un manojo de nervios…

-Señor Mancini, el otro día cuando le dije que quería que Luca nos dejara, yo…yo no quería que pasara esto -dijo sollozando- necesito saber que ha sido realmente un accidente, estoy confundida y … 

-Giulia cariño -respondió Mancini con voz paternal- pues claro que ha sido un accidente, por favor Giulia, tranquilízate. Se trata de una maldita casualidad. Todos hemos sentido el desgraciado accidente de Luca y le deseamos una rápida recuperación. Anda tranquilízate…

-Oh señor Mancini, que tonterías digo, perdóneme por favor, estoy muy nerviosa por la proximidad de nuestra conversación del otro día, en fin… olvide mis palabras…

Cuando Giulia salió de la caravana, Mancini eligió un puro habano y mientras lo olía pensó en voz alta…

-Sí Giulia, sí, ha sido un accidente digamos que, más o menos casual, porque ese hijo de puta de Luca no solo te puso los cuernos a ti, sino que sedujo a mi querida Natasha y eso no se lo voy a perdonar jamás.

Y encendió el puro mientras se recostaba en el sillón.