Pascual era un chico retraído y tímido. Inteligente y buen estudiante. No tenía demasiados amigos en el Instituto, donde cursaba primero de bachillerato. A menudo soportaba estoicamente las bromas de sus compañeros y las collejas y empujones que a diario le daban. Su proverbial timidez le privaba de ser más popular en clase.

Un día durante la hora de recreo, se quedó en clase leyendo a algún clásico, cuando llegaron el Rizos y sus amigos, que le saludaron, con una fuerte colleja y tirándole el libro al suelo. Pascual, lo recogió sin decir nada.

El grupo del Rizos, habló de una chica de la otra clase con la que podrían divertirse. De repente Nacho uno de los integrantes del grupo, señaló a Pascual y dijo,

-Oye cuidado que está Pascualín y nos puede oír

-Bah déjalo, ¿no ves que un tarao? Este no se entera de nada, es medio gilipollas

Al día siguiente a las once en punto, en el inicio del descanso, Pascual se dirigió al baño de los chicos. En la puerta estaba Nacho que le impidió pasar.

-¿Me estoy meando? -dijo Pascual-

-Pues vete al baño de las chicas que seguro que te sientes mejor allí

Pascual, le miró con su cara bobalicona y no contestó.

Nacho no pudo hacer nada cuando Pascual le dio un cabezazo en la nariz, partiéndosela. Se intentó levantar mientras sangraba abundantemente y recibió una patada en el estómago que le dejó doblado.

Acto seguido, Pascual entró en el cuarto de baño. Al final del cual, había un recodo en el que Rizos y Santi cerraban el paso a Patricia, una chica de otra clase, sujetada por detrás por Tente y que les miraba aterrada.

Al ver a Pascual lo primero que pensaron es que Nacho se había colocado fumando un porro y se había olvidado de la vigilancia de la puerta.

-¿Y que hacemos con éste? Preguntó Santi mirando a Pascual

-Pues mandarle a tomar por culo o … espera un momento…¡que cabrón! Este tío nos escuchó ayer en clase y se ha acercado a ver si moja el churro.

Los tres rieron la broma mientras Pascual les miraba sin pestañear.

-¿Pascualín mamón, te apetece meterle mano a la Patri? ¿Está buena verdad?

Pascual sonrió de oreja a oreja y se acercó a ellos

-Veis le gusta al maricón, anda que parecía tonto -dijo Santi- pero fue lo último que dijo porque recibió un cabezazo de Pascual y otra nariz rota, con Santi a punto de caerse le dio una patada en sus partes que le dejó dolorido en el suelo.

Rizos reaccionó intentando contraatacar pero apenas pudo empujar a Pascual, antes de que este le diera un puñetazo en la cara seguido de una patada en el estómago.

Tente soltó a la chica y le pidió tranquilidad a Pascual, pero éste le agarró del cuello y le golpeó la cabeza con el lavabo dejándolo sin sentido.

Después levantó al Rizos y sujetándole por la pechera, le dijo sin alzar la voz,

-De esto ni una palabra a nadie, ¿me entiendes? Ni una palabra a nadie o de lo contrario terminaré contigo para siempre. Rizos asintió mientras sangraba profusamente por la ceja.

Patricia estaba aterrada y miraba con pánico a Pascual.

-Tranquila Patricia, sal de aquí. Y por favor tampoco le cuentes nada a nadie. Esto queda entre nosotros. ¿De acuerdo?

Patricia asintió y salió velozmente.

Después de ver que el estado de Tente no era preocupante, Pascual salió del cuarto de baño…

La reunión de profesores era tensa, tenían constancia de una pelea entre bandas, pero no tenían información y nadie había visto nada. El caso es que probablemente un grupo de al menos tres o cuatro muchachos agredieron brutalmente a la pandilla de el Rizos, un grupo de macarras que dominaban la escena en el instituto. Salieron mal parados. Todos necesitaron asistencia médica y puntos de sutura, uno de ellos pasaría por quirófano para operarse de la nariz y otro, Tente, tardó dos semanas en incorporarse al instituto de nuevo. Nadie del grupo de Rizos dijo nada, ni aportó dato alguno sobre lo sucedido, tampoco quisieron interponer denuncia.

-No conocemos a ningún otro grupo en el instituto capaz de hacer frente a estos macarras -comentó Herminia la directora- o quizás haya entrado un grupo desde fuera. Desde luego tuvieron arrestos para enfrentarse a ellos.

-¿Una venganza o un ajuste de cuentas? Preguntó Alonso el profesor de Física

-Más bien creo que a estos macarras les han dado una lección

Y Alonso que era muy irónico, matizó

-Bueno Herminia, que mejor sitio que un instituto para recibir una lección.