El radar maldito

Siempre atento a las normas de tráfico, me he visto sorprendido con esta noticia de la revista “Autonews” en la que destaca, cómo un conductor belga ha superado la marca mundial de velocidad multada por radar, nada menos que 696 km/h, que una vez descontado el margen de error, se queda en 654,24 km/h.

Al tratarse de un tramo con velocidad máxima 50 km/h sospecho que el conductor podría tener un “problema”. Como podéis ver en el parte de denuncia, imagen tomada de la revista, se especifican claramente las velocidades, que son aproximadamente, más del doble de la velocidad máxima de un Fórmula 1.

Como indica “Motor-El País” que se ha hecho eco de la noticia, lo curioso es que a pesar de la evidencia de un error en la medición del radar, parece que al conductor le llegó la denuncia puntualmente.

 

Me imagino que se aclararía el entuerto y que una vez ajustado el radar, aparecería entre los dígitos, un punto que explicase que los 696 km/h en realidad eran 69.6 km/h.

Por supuesto que no me apetece que me multen, claro, pero no me negaréis, que una multa así es para enmarcar 😎

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Buscando

El hombre buscaba por el tren, a la persona que las había perdido.

Entre vagones repletos de personas, entrando en los compartimentos, preguntando a unos y otros.

De repente el revisor le paró y le preguntó:

  • Disculpe le veo buscando a alguien, ¿puedo ayudarle?
  • No creo que pueda pero podemos intentarlo, en realidad llevo en mi mano dos lágrimas y quiero encontrar a quién las ha dejado caer.

El revisor le miró sorprendido y sin saber que hacer. Y le dejó pasar.

Y el hombre siguió buscando al propietario de esas dos lágrimas.

Ataque

Ya recogerían la mesa mañana, si es que había mañana.

El inminente ataque alienígena permitía alterar las rutinas diarias sin crear ningún conflicto familiar.
Era más importante trabajar entre todos para reconvertir los dóciles droides de protocolo en fieros droides de asalto.

Y que no sobraran piezas, como la última vez.

Contactos

Manuel salió bastante satisfecho cuando su psicóloga le confirmó después de tres meses de sesiones que era un claro ejemplo del eneatipo 9.

La Wikipedia afirma que “El eneagrama es un sistema de clasificación de la personalidad, que algunos también encuentran útil como camino de superación personal. El sistema del Eneagrama describe nueve tipos de personalidades distintos y sus interrelaciones, asociadas a esta figura. La idea básica es que existen nueve personalidades arquetípicas con sus estrategias básicas para tratar sus asuntos, y que estas personalidades, según estén frustradas o en un estado proactivo, se integran o desintegran unas en otras”.

Manuel aprendió que las personas de eneatipo 9 tienen posibilidades de compatibilizar con las del eneatipo 6 y del eneatipo 3, por eso actualizó su perfil en una conocida red de contactos buscando una mujer que tuviera ese perfil perteneciendo a uno de esos dos eneagramas.

Desde entonces, Manuel ha leído mucho y de diversos autores sobre los eneagramas y a día de hoy, se ha convertido casi en un experto en la materia. Incluso tiene un blog muy interesante sobre el tema.

Eso sí … todavía no ha encontrado ninguna pareja compatible.

Velatorio

La muerte de Juan no fue una sorpresa y llenó al grupo de un dolor sincero y sentido. En el velatorio, unos amigos recordaron algunas anécdotas del difunto, persona de un enorme sentido del humor.

Y poco a poco, las muecas de dolor dieron paso a muecas neutras y éstas a su vez dieron paso a muecas de sonrisa y éstas a su vez dieron paso a unas tímidas risas.

Una mujer se acercó al grupo y les recriminó lo que ella consideró como una falta de respeto al difunto, a lo que Luis, uno de los mejores amigos de Juan, le dijo a la mujer con delicadeza y cariño, no exento de convicción, que no le estaban faltando el respeto a nadie y que solamente recordaban a su amigo a través de vivencias y anécdotas cargadas del sentido del humor del que Juan siempre hizo gala y que les parecía la mejor manera de recordarle en esos momentos tan difíciles, añadiendo que la existencia de risas era compatible con las lágrimas.

La mujer se quedó compungida y no dijo nada, sentándose a apenas unos metros de ellos. Los amigos de Juan siguieron recordándole, aunque con más discreción para no herir alguna sensibilidad.

Al poco rato y aunque nadie vio con claridad a la mujer porque se tapaba con las manos, se deslizó en su propia cara una sonrisa tan contundente como discreta, mientras escuchaba algunas de las divertidas vivencias compartidas con el difunto contadas por sus amigos.

Ya lo dijo Nietzsche, “la potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar”.

 

Amistades

A cierta edad, sucede que evolucionamos en distintos ámbitos. Lo que antes era de una manera ahora, es de otra y por desgracia (o suerte) hay personas que ya no encajan en esa nueva perspectiva. A cambio otras aparecerán en nuestra vida cuando menos lo pensemos. No nos pasa nada que sea verdaderamente extraño.

Y de entre todas esas personas, las hay que se mantienen a flote pese al paso de vicisitudes de todo tipo. Las hay que te explican pero no te juzgan. Esas personas que sobreviven a nuestra rareza, a nuestro ímpetu en ocasiones desfasado, a nuestro carácter a veces agriado, esas personas decía… son realmente nuestros amigos.

Hay que cuidarlos mucho.

La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido” Rabindranath Tagore

Prejuicios

No me gusta mucho defender a acusados de asesinatos, pero debo ser profesional y trabajar por demostrar su inocencia.

El ogro Manuel como le llamaban, era el presunto asesino de cuatro adolescentes a través de una rutina premeditada y cruel, aunque él siempre se había declarado inocente. Tras un proceso largo y complejo, conseguí demostrar que las pruebas presentadas tenían defectos de forma que hicieron que una a una se fueran cayendo.

En realidad no me siento responsable de su absolución, porque la fiscalía y la policía se precipitaron tanto en sus acciones que cometieron errores de calibre y yo me limité a hacer profesionalmente mi trabajo.

Al salir del palacio de justicia, el padre de una de las víctimas se abalanzó contra Manuel al que asestó varias puñaladas, una de ellas mortal.

Los periódicos sensacionalistas hablaron de cierta justicia moral, mostrando incluso alguna simpatía por el asesino de Manuel.

Solo cuando una semana después apareció el cadáver del quinto joven asesinado siguiendo exactamente y paso a paso la misma rutina de los anteriores, la prensa silenció su voz y yo comprendí que la justicia legal, moral, humana o divina, jamás sería totalmente perfecta.

Nadie

Nadie la escuchó y menos aún la creyó.

Nadie la ayudó y menos aún la aconsejó.

Tan solo una amiga le mostró comprensión, ante la avalancha de dudas sobre su persona que algunos vertieron.

Y ahora en la plaza del pueblo se reúnen el alcalde, los concejales y una muchedumbre para guardar una minuto de silencio en su memoria, mientras la televisión local retransmite el evento.

¡¡Hipócritas!!

Conexiones

Hace unos días estaba viendo una exposición de arte contemporáneo cuando leí la reseña de un autor en la que decía, que exponía sus obras de manera desnuda y descarnada, exponiendo sus intimidades, como hacen día a día muchas personas en las redes sociales, con la intención de presenciar las reacciones y opiniones de las personas que lo están viendo.

Me pregunto si puede un objeto transmitir las emociones que el autor ha intentado plasmar. Y la respuesta es sin la menor duda, un sí rotundo.

Me hago la misma pregunta respecto del contenido que publicamos en las redes sociales y sin embargo me asaltan muchas dudas. No todo lo publicado es emocionalmente neutro, porque va dirigido en muchos casos premeditadamente  a otros.

Por eso me cuesta entender las conexiones que al autor intenta manifestar entre ambas situaciones.

Un descuido

Con la llegada de la primavera, planteamos un viaje a Peñíscola donde tenemos un pequeño apartamento al lado de la playa. Apenas vamos en invierno, porque no está preparado para el frío y sobre todo para la humedad invernal.

Preparamos la maleta para disfrutar de unos días de relax alejados de la rutina. Y así de paso preparar el apartamento para los meses de mejor clima en los que sin duda iremos con más frecuencia. A la llegada subimos sonrientes y con ilusión. Los niños y el perro subieron por las escaleras velozmente. Nosotros por el ascensor más pausadamente con todo el equipaje.

Al entrar abrimos las ventas para que entrara la suave brisa de mayo. Fue al subir la persiana de la terraza cuando contemplamos con estupor lo sucedido. Fue tremendo. Allí yacía el cuerpo del abuelo Nicanor. Nos lo dejamos en nuestra última visita hacía siete meses.

Que desastre. Y lo peor de todo, tampoco había cervezas ¡¡¡